Instrucciones y procedimientos para la ejecución
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Fecha
2003Materia/s
Materia/s Unesco
3305.28 Regulaciones, Códigos y Especificaciones
Resumen
La cada vez más compleja y cambiante normativa en nuestro gremio; la constante aparición de nuevos sistemas de construcción; la incorporación a los edificios de instalaciones que, hasta no hace mucho, parecían reservadas a "edificios singulares", la pérdida del oficio, o el desentendimiento del buen hacer, del trabajo bien hecho, en favor del beneficio inmediato como objetivo prioritario del negocio de la construcción; la ausencia de un Código de la Edificación, que se está haciendo esperar lo suyo: y las nítidas atribuciones de la LOE, que ligan al director de ejecución a la afanosa "instruir" al constructor -articulo 1 1 , aparatado 2 a), de la LOE- sobre la forma y el modo de ejecutar muchas tareas de la obra, denotan, por sí mismas, la necesidad de que el director de ejecución conozca, en profundidad y al dedillo, todas esas técnicas. De otro lado, La profusa y dispersa bibliografía que contiene esa normativa y esos sistemas constructivos, junto con la ingente información de prescripciones de todo tipo que se hace necesaria para el buen manejo de la técnica de la construcción, repartida en un sin fin de folletos y manuales técnico-comerciales, constituye un capital técnico e intelectual al que es imposible acceder, de forma sencilla y rápida, cuando se hace necesario. Si a ello añadimos que el saber y la experiencia individual permanecen dispersos-cuando no perdidos por falta de un esfuerzo coordinado, tendremos reunidas un buen número de razones por las cuales parecería lógico pensar en un compendio de ese saber, apto y resumido para los directores de ejecución, cuya versatilidad pudiera aplicarse para echar mano de esa suma técnica en cualquier momento, o para elaborar unas instrucciones de ejecución o incluso los pliegos de condiciones técnicas de los proyectos.
La cada vez más compleja y cambiante normativa en nuestro gremio; la constante aparición de nuevos sistemas de construcción; la incorporación a los edificios de instalaciones que, hasta no hace mucho, parecían reservadas a "edificios singulares", la pérdida del oficio, o el desentendimiento del buen hacer, del trabajo bien hecho, en favor del beneficio inmediato como objetivo prioritario del negocio de la construcción; la ausencia de un Código de la Edificación, que se está haciendo esperar lo suyo: y las nítidas atribuciones de la LOE, que ligan al director de ejecución a la afanosa "instruir" al constructor -articulo 1 1 , aparatado 2 a), de la LOE- sobre la forma y el modo de ejecutar muchas tareas de la obra, denotan, por sí mismas, la necesidad de que el director de ejecución conozca, en profundidad y al dedillo, todas esas técnicas. De otro lado, La profusa y dispersa bibliografía que contiene esa normativa y esos sistemas constructivos, junto con la ingente información de prescripciones de todo tipo que se hace necesaria para el buen manejo de la técnica de la construcción, repartida en un sin fin de folletos y manuales técnico-comerciales, constituye un capital técnico e intelectual al que es imposible acceder, de forma sencilla y rápida, cuando se hace necesario. Si a ello añadimos que el saber y la experiencia individual permanecen dispersos-cuando no perdidos por falta de un esfuerzo coordinado, tendremos reunidas un buen número de razones por las cuales parecería lógico pensar en un compendio de ese saber, apto y resumido para los directores de ejecución, cuya versatilidad pudiera aplicarse para echar mano de esa suma técnica en cualquier momento, o para elaborar unas instrucciones de ejecución o incluso los pliegos de condiciones técnicas de los proyectos.





