Implementación de la accesibilidad: arquitectura, urbanismo e instalaciones
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Fecha
2022-05Materia/s
Resumen
Las investigaciones que analizan diferentes escenarios de crecimiento demográfico, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, indican que la evolución de la población tiende a que la edad mayoritaria para el año 2050 quede comprendida en la franja de 70 a 80 años. Ante la situación actual de la población se debe analizar y trabajar en visión futura, de manera que se puedan anteponer las profundas transformaciones que tendrán los diferentes sectores en aspectos de carácter socioeconómico. Ante estos escenarios de evolución poblacional, se plantea cómo afectará al conjunto de edificios y zonas urbanas actuales. Aunque la tendencia de crecimiento de la población caerá drásticamente en un 50% para el año 2100, primero se deberán plantear políticas y leyes que se ajusten a los escenarios poblacionales mayoritarios en función de la edad que anteceden a dichas situaciones: envejecimiento y disminución poblacional. La implementación de la accesibilidad tanto en edificios residenciales e industriales como en los ámbitos urbanos y sus implicaciones en las infraestructuras sigue siendo una asignatura pendiente. Actualmente, cerca del 4 % de las personas que tienen movilidad reducida no pueden salir de su domicilio y, dentro de ese porcentaje, el 42% lo hace de manera ocasional. Todo ello debido a la carencia de sistemas implementados que se adapten al edificio y al trazado urbano para posibilitar el uso a todas las personas. En el presente, también, se siguen viendo situaciones de falta de accesibilidad en los ámbitos urbanos; coexistiendo de manera inadecuada los recorridos y zonas para vehículos, bicicletas y peatones. Siendo incompatible, en la mayoría de las ocasiones, la implementación de estos trazados conjuntos por intereses económicos. Aunque actualmente se están realizando implementaciones puntuales de la accesibilidad universal: aceras, paso de peatones, ascensores, etc. Esta investigación analiza la implicación que ha supuesto un proyecto de adaptación a la accesibilidad universal en un barrio de Toledo: Palomarejos y, en particular, en una zona comúnmente conocida como “Barrio de Corea”. La instalación de ascensores que faciliten la accesibilidad es imprescindible. La mayoría de los edificios construidos entre los años 50 y 80 carecen de estos sistemas. Debido al año de edificación del barrio y las características constructivas de los edificios, hacen que el espacio interior sea muy limitado, por lo que la instalación de los ascensores e, incluso, las escaleras, se tuvieron que plantear fuera del edificio, ocupando parte de la vía pública. Para una mejor gestión del espacio público, se optó por una configuración en concepto de “supermanzana”, mejorando así la movilidad peatonal, la calidad del aire y el tránsito rodado. Además, se procedió al diseño de una nueva red eléctrica que se adaptaba a la demanda de los ascensores, de los espacios comunes de los edificios, así como una reestructuración del alumbrado público del barrio. La adaptación a la accesibilidad universal implicará transformaciones considerables de los barrios y edificios actuales. En este aspecto, el “Smart City” se definirá como base de crecimiento urbano. La accesibilidad implicará la adecuación y transformación de las actuales ciudades haciéndolas más empáticas.
Las investigaciones que analizan diferentes escenarios de crecimiento demográfico, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, indican que la evolución de la población tiende a que la edad mayoritaria para el año 2050 quede comprendida en la franja de 70 a 80 años. Ante la situación actual de la población se debe analizar y trabajar en visión futura, de manera que se puedan anteponer las profundas transformaciones que tendrán los diferentes sectores en aspectos de carácter socioeconómico. Ante estos escenarios de evolución poblacional, se plantea cómo afectará al conjunto de edificios y zonas urbanas actuales. Aunque la tendencia de crecimiento de la población caerá drásticamente en un 50% para el año 2100, primero se deberán plantear políticas y leyes que se ajusten a los escenarios poblacionales mayoritarios en función de la edad que anteceden a dichas situaciones: envejecimiento y disminución poblacional. La implementación de la accesibilidad tanto en edificios residenciales e industriales como en los ámbitos urbanos y sus implicaciones en las infraestructuras sigue siendo una asignatura pendiente. Actualmente, cerca del 4 % de las personas que tienen movilidad reducida no pueden salir de su domicilio y, dentro de ese porcentaje, el 42% lo hace de manera ocasional. Todo ello debido a la carencia de sistemas implementados que se adapten al edificio y al trazado urbano para posibilitar el uso a todas las personas. En el presente, también, se siguen viendo situaciones de falta de accesibilidad en los ámbitos urbanos; coexistiendo de manera inadecuada los recorridos y zonas para vehículos, bicicletas y peatones. Siendo incompatible, en la mayoría de las ocasiones, la implementación de estos trazados conjuntos por intereses económicos. Aunque actualmente se están realizando implementaciones puntuales de la accesibilidad universal: aceras, paso de peatones, ascensores, etc. Esta investigación analiza la implicación que ha supuesto un proyecto de adaptación a la accesibilidad universal en un barrio de Toledo: Palomarejos y, en particular, en una zona comúnmente conocida como “Barrio de Corea”. La instalación de ascensores que faciliten la accesibilidad es imprescindible. La mayoría de los edificios construidos entre los años 50 y 80 carecen de estos sistemas. Debido al año de edificación del barrio y las características constructivas de los edificios, hacen que el espacio interior sea muy limitado, por lo que la instalación de los ascensores e, incluso, las escaleras, se tuvieron que plantear fuera del edificio, ocupando parte de la vía pública. Para una mejor gestión del espacio público, se optó por una configuración en concepto de “supermanzana”, mejorando así la movilidad peatonal, la calidad del aire y el tránsito rodado. Además, se procedió al diseño de una nueva red eléctrica que se adaptaba a la demanda de los ascensores, de los espacios comunes de los edificios, así como una reestructuración del alumbrado público del barrio. La adaptación a la accesibilidad universal implicará transformaciones considerables de los barrios y edificios actuales. En este aspecto, el “Smart City” se definirá como base de crecimiento urbano. La accesibilidad implicará la adecuación y transformación de las actuales ciudades haciéndolas más empáticas.





