Intervenciones y actuaciones para conservar y mejorar el parque edificado. Herramientas y ejemplos del técnico de cabecera
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2018Materia/s
Resumen
El desarrollo económico y urbanístico de nuestro país se ha basado en el crecimiento continuo de suelo urbanizable y en la producción masiva de vivienda de nueva construcción. Este desarrollo a menudo ha respondido a motivaciones ajenas al objetivo de satisfacer necesidades sociales de alojamiento y ha condenado al mantenimiento de los edificios existente, a un papel secundario, cuando no marginal. La connivencia de la acción política con este modelo de desarrollo económico, por activa o por pasiva, han facilitado este escenario, y las políticas de suelo y vivienda, más allá de la buena voluntad que se les quiera reconocer, han sido incapaces para subvertir –o ni tan solo moderar- la lógica del mercado, con resultados globalmente imperceptibles o de escasa significación estando centradas en el mejor de los casos en temes de mantenimiento correctivo o rehabilitación. Las políticas urbanas y de vivienda, inmersas en una lógica de desarrollo económico y de crecimiento “sin límites”, han condicionado la actividad del mantenimiento. Como consecuencia, el peso del mantenimiento de los edificios residenciales es irrisorio y muy inferior al que debería de ser. En el mejor de los casos, las obligaciones de mantener los edificios residenciales de nuestro país se concretan en la redacción de manuales de uso y mantenimiento que forman parte de un libro del edificio. Para conseguir implantar todo este sector y programar las inspecciones, operaciones y tareas planificadas en los manuales de uso y mantenimiento es fundamental que los propietarios encarguen la tarea de gestión a un técnico competente, tal y como se recoge en el artículo 8.2 de la Parte 1 del CTE. Este técnico competente no puede ser otro que el “Técnico de Cabecera”. Este perfil profesional fue generado el año 1995 por el CAATEEB y presentado en la Feria Construmat del año 1997. Este perfil profesional fue ligado al “Test Mantenimiento1” que se generó en una campaña ciudadana conocida como “La casa en forma2” y 20 años más tarde se ha querido volver a dar un nuevo impulso mediante nuevas iniciativas que se presentan en esta comunicación, esperando que este importante sector pueda, por fin, arrancar en nuestro país.
El desarrollo económico y urbanístico de nuestro país se ha basado en el crecimiento continuo de suelo urbanizable y en la producción masiva de vivienda de nueva construcción. Este desarrollo a menudo ha respondido a motivaciones ajenas al objetivo de satisfacer necesidades sociales de alojamiento y ha condenado al mantenimiento de los edificios existente, a un papel secundario, cuando no marginal. La connivencia de la acción política con este modelo de desarrollo económico, por activa o por pasiva, han facilitado este escenario, y las políticas de suelo y vivienda, más allá de la buena voluntad que se les quiera reconocer, han sido incapaces para subvertir –o ni tan solo moderar- la lógica del mercado, con resultados globalmente imperceptibles o de escasa significación estando centradas en el mejor de los casos en temes de mantenimiento correctivo o rehabilitación. Las políticas urbanas y de vivienda, inmersas en una lógica de desarrollo económico y de crecimiento “sin límites”, han condicionado la actividad del mantenimiento. Como consecuencia, el peso del mantenimiento de los edificios residenciales es irrisorio y muy inferior al que debería de ser. En el mejor de los casos, las obligaciones de mantener los edificios residenciales de nuestro país se concretan en la redacción de manuales de uso y mantenimiento que forman parte de un libro del edificio. Para conseguir implantar todo este sector y programar las inspecciones, operaciones y tareas planificadas en los manuales de uso y mantenimiento es fundamental que los propietarios encarguen la tarea de gestión a un técnico competente, tal y como se recoge en el artículo 8.2 de la Parte 1 del CTE. Este técnico competente no puede ser otro que el “Técnico de Cabecera”. Este perfil profesional fue generado el año 1995 por el CAATEEB y presentado en la Feria Construmat del año 1997. Este perfil profesional fue ligado al “Test Mantenimiento1” que se generó en una campaña ciudadana conocida como “La casa en forma2” y 20 años más tarde se ha querido volver a dar un nuevo impulso mediante nuevas iniciativas que se presentan en esta comunicación, esperando que este importante sector pueda, por fin, arrancar en nuestro país.





