Una historia contada al revés, la biomasa
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Fecha
2018Materia/s
Materia/s Unesco
3308.01 Control de la Contaminación Atmosférica
3308.04 Ingeniería de la Contaminación
3308.07 Eliminación de Residuos
3305.90 Transmisión de Calor en la Edificación
Resumen
En los congresos que celebran los países industrializados, más concretamente los comprometidos con el medio ambiente, se llega a la conclusión constantemente que el cambio climático es una realidad y que sus efectos ya se hacen patentes, siendo los menos optimistas los que indican el peligro que corren muchas especies si se sigue con la evolución de estos últimos 50 años respecto al calentamiento global del planeta. Este calentamiento como bien es sabido se produce por la emisión de gases efecto invernadero a la atmosfera procedente de tres grandes fuentes, el transporte (41,65%), la industria (23,53%) y el resto (34,82%) donde se encuentran el residencial, el comercio y el sector servicios, tanto público como privado. El aislamiento, orientación, utilización de energías renovables y la utilización de equipos con mejores rendimientos son los puntos a tratar cuando se quiere mejorar la calificación energética de un edificio. Alguno de ellos de fácil implementación en obra nueva pero de difícil logro en rehabilitación o regeneración de cascos antiguos. Esta ponencia se centra en justificar técnicamente uno de los parámetros que se utilizan para mejorar considerablemente la certificación energética de los edificios, cuando está en contradicción con la mejora del rendimiento, la no contaminación y el consumo cero de energía. La biomasa es el combustible que se utiliza para calentar el agua de calefacción y ACS de los edificios sin que contribuya a la emisión de CO2 en su balance energético, echo que hace que los técnicos recomienden el cambio de la caldera existente por una de biomasa en sus estudios de certificación energética cuando se refiere a obra existente, evitando recomendar de esta forma cualquier mejora real del edificio.
En los congresos que celebran los países industrializados, más concretamente los comprometidos con el medio ambiente, se llega a la conclusión constantemente que el cambio climático es una realidad y que sus efectos ya se hacen patentes, siendo los menos optimistas los que indican el peligro que corren muchas especies si se sigue con la evolución de estos últimos 50 años respecto al calentamiento global del planeta. Este calentamiento como bien es sabido se produce por la emisión de gases efecto invernadero a la atmosfera procedente de tres grandes fuentes, el transporte (41,65%), la industria (23,53%) y el resto (34,82%) donde se encuentran el residencial, el comercio y el sector servicios, tanto público como privado. El aislamiento, orientación, utilización de energías renovables y la utilización de equipos con mejores rendimientos son los puntos a tratar cuando se quiere mejorar la calificación energética de un edificio. Alguno de ellos de fácil implementación en obra nueva pero de difícil logro en rehabilitación o regeneración de cascos antiguos. Esta ponencia se centra en justificar técnicamente uno de los parámetros que se utilizan para mejorar considerablemente la certificación energética de los edificios, cuando está en contradicción con la mejora del rendimiento, la no contaminación y el consumo cero de energía. La biomasa es el combustible que se utiliza para calentar el agua de calefacción y ACS de los edificios sin que contribuya a la emisión de CO2 en su balance energético, echo que hace que los técnicos recomienden el cambio de la caldera existente por una de biomasa en sus estudios de certificación energética cuando se refiere a obra existente, evitando recomendar de esta forma cualquier mejora real del edificio.





