Un morabito granadino: La ermita de San Sebastián
Metadatos
Mostrar el registro completo del ítemAutor
Fecha
1977Materia/s Unesco
3305.32 Ingeniería de Estructuras
3305.39 Construcciones de Madera
Resumen
L rechazo a la vida mundana y el amor por la meditación y el rezo en soledad, hecho que floreció intensamente en la España musulmana a partir del siglo XI, hizo que muchos ascetas se retiraran a los alrededores de las poblaciones (fueron también abundantes los que lo hicieron dentro de los cascos urBaños), donde se entregaban de por vida a las prácticas devotas. Solían vivir en rábitas o morabitos, en las que eran enterrados al morir. En Granada, estas rábitas alcanzaron su auge en el siglo XIV, convirtiéndose en lugares de penitencia y peregrinación. En el siglo XV, el número de éstas era tan considerable que, cuando los cristianos conquistaron la ciudad, las encontraron en gran cantidad, tanto dentro del recinto urbano como en sus alrededores y en pleno campo. También era frecuente encontrar las llamadas “qubbas” , pequeñas capillas casi siempre de planta cuadrada, abiertas por uno o por sus. cuatro lados, a las que cubría una cúpula o una armadura de madera. Su función era la de albergar el sepulcro de algún venerado santón o asceta, en torno al cual solían sepultarse las gentes, atraídas por la santidad del lugar. A pesar de que tanto las rábitas como las qubbas fueron tan numerosas en Andalucía, sólo uno de estos edificios ha llegado hasta nosotros, con algunas ligeras modificaciones en su estructura original, conocido como ermita de San Sebastián, situado en la margen izquierda del río Genil, al final del Paseo del Violón, en Granada.
L rechazo a la vida mundana y el amor por la meditación y el rezo en soledad, hecho que floreció intensamente en la España musulmana a partir del siglo XI, hizo que muchos ascetas se retiraran a los alrededores de las poblaciones (fueron también abundantes los que lo hicieron dentro de los cascos urBaños), donde se entregaban de por vida a las prácticas devotas. Solían vivir en rábitas o morabitos, en las que eran enterrados al morir. En Granada, estas rábitas alcanzaron su auge en el siglo XIV, convirtiéndose en lugares de penitencia y peregrinación. En el siglo XV, el número de éstas era tan considerable que, cuando los cristianos conquistaron la ciudad, las encontraron en gran cantidad, tanto dentro del recinto urbano como en sus alrededores y en pleno campo. También era frecuente encontrar las llamadas “qubbas” , pequeñas capillas casi siempre de planta cuadrada, abiertas por uno o por sus. cuatro lados, a las que cubría una cúpula o una armadura de madera. Su función era la de albergar el sepulcro de algún venerado santón o asceta, en torno al cual solían sepultarse las gentes, atraídas por la santidad del lugar. A pesar de que tanto las rábitas como las qubbas fueron tan numerosas en Andalucía, sólo uno de estos edificios ha llegado hasta nosotros, con algunas ligeras modificaciones en su estructura original, conocido como ermita de San Sebastián, situado en la margen izquierda del río Genil, al final del Paseo del Violón, en Granada.





