SALVO, Simona (2016). Restaurare il Novecento: storia, esperienze e prospettive in architettura. Macerata: Quodlibet
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2016Unesco Subject/s
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A lo largo de la historia, el ser humano ha enfrentado de diversas formas el hecho de que la materia envejece, y en concreto, que la arquitectura envejece. Por ejemplo, en el siglo XVI los restos arquitectónicos evidenciaban que las crónicas descritas en los textos antiguos eran reales o en el siglo XVIII la recuperación de la ruina significaba la recuperación de los recuerdos, lo que desencadenó en un hito dentro del ámbito de la arquitectura (y su restauración), la aceptación del paso del tiempo como un elemento más en la vida de un edificio. En este sentido, es sabida la importancia del siglo XIX con dos grandes nombres como protagonistas: Viollet-le-Duc y John Ruskin, quiénes al enfrentarse a un edificio histórico contraponen el valor de la forma y el valor de la materia. En cualquier caso, el intenso debate ideológico que emerge en este periodo y que dará forma a conceptos tan relevantes (y aún hoy en día revisados) como patrimonioo restauración, termina configurando un sistema y una metodología aplicables a la tutela de la obra arquitectónica que se desea preservar. Sin embargo, mientras que el siglo XX intenta resolver estas cuestiones, también ve crecer una nueva arquitectura que nada tiene que ver con las soluciones constructivas y materiales tradicionales ¿puede (y debe) abordarse una restauración en obras de Le Corbusier o Frank Lloyd Wright del mismo modo que en un palacio renacentista o una iglesia barroca? Restaurar el Novecento: historia, experiencia y perspectivas en la arquitectura, parte de esta premisa y supone una revisión de los procesos teóricos y metodológicos llevados a cabo en el siglo XX, demandando además la necesidad de nuevos enfoques más abiertos y críticos. Para ello, el libro se estructura en tres grandes bloques, ordenados de forma cronológica, estando dedicados los dos primeros al análisis de las tendencias de restauración en los diferentes países, mientras que el último bloque se centra en la situación actual y en el estudio de un caso concreto, el Grattacielo Pirellien Milán. Se trata además de una edición muy visual, pues la autora refuerza el texto con ejemplos concretos de obras arquitectónicas de los grandes maestros del siglo, así, cada bloque cuenta con hasta ochenta y tres imágenes que complementan la lectura.
A lo largo de la historia, el ser humano ha enfrentado de diversas formas el hecho de que la materia envejece, y en concreto, que la arquitectura envejece. Por ejemplo, en el siglo XVI los restos arquitectónicos evidenciaban que las crónicas descritas en los textos antiguos eran reales o en el siglo XVIII la recuperación de la ruina significaba la recuperación de los recuerdos, lo que desencadenó en un hito dentro del ámbito de la arquitectura (y su restauración), la aceptación del paso del tiempo como un elemento más en la vida de un edificio. En este sentido, es sabida la importancia del siglo XIX con dos grandes nombres como protagonistas: Viollet-le-Duc y John Ruskin, quiénes al enfrentarse a un edificio histórico contraponen el valor de la forma y el valor de la materia. En cualquier caso, el intenso debate ideológico que emerge en este periodo y que dará forma a conceptos tan relevantes (y aún hoy en día revisados) como patrimonioo restauración, termina configurando un sistema y una metodología aplicables a la tutela de la obra arquitectónica que se desea preservar. Sin embargo, mientras que el siglo XX intenta resolver estas cuestiones, también ve crecer una nueva arquitectura que nada tiene que ver con las soluciones constructivas y materiales tradicionales ¿puede (y debe) abordarse una restauración en obras de Le Corbusier o Frank Lloyd Wright del mismo modo que en un palacio renacentista o una iglesia barroca? Restaurar el Novecento: historia, experiencia y perspectivas en la arquitectura, parte de esta premisa y supone una revisión de los procesos teóricos y metodológicos llevados a cabo en el siglo XX, demandando además la necesidad de nuevos enfoques más abiertos y críticos. Para ello, el libro se estructura en tres grandes bloques, ordenados de forma cronológica, estando dedicados los dos primeros al análisis de las tendencias de restauración en los diferentes países, mientras que el último bloque se centra en la situación actual y en el estudio de un caso concreto, el Grattacielo Pirellien Milán. Se trata además de una edición muy visual, pues la autora refuerza el texto con ejemplos concretos de obras arquitectónicas de los grandes maestros del siglo, así, cada bloque cuenta con hasta ochenta y tres imágenes que complementan la lectura.





