La construcción prefabricada en edificación factores positivos y negativos para una adecuada coordinación de la seguridad y salud en obra
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Fecha
2026Materia/s
Materia/s Unesco
3305.24 Construcciones Prefabricadas
Resumen
La comunicación que pretendemos presentar intenta analizar el impacto de la creciente implantación de sistemas prefabricados en edificación sobre la coordinación de la seguridad y salud en obra, poniendo el foco en los factores positivos y negativos que estos procesos introducen en la gestión preventiva. En un número cada vez mayor de obras, una parte relevante, varias fases o incluso la práctica totalidad del edificio se ejecutan mediante elementos prefabricados: - muros de contención y estructuras completas, - fachadas, - escaleras, - módulos de baño - y otros componentes principales. Esta evolución implica el traslado de trabajos que tradicionalmente se realizaban in situ a centros de producción externos, quedando en obra principalmente las operaciones de izado, montaje, ajuste y conexión de dichos elementos. Desde el punto de vista preventivo, este cambio presenta factores claramente positivos: - reducción de determinados riesgos ligados a trabajos en altura prolongados, a actividades húmedas o a condiciones ambientales adversas en obra; - mayor estandarización de procesos; posibilidad de definir y documentar procedimientos de montaje repetitivos desde la fase de proyecto; - y mejora potencial en el control de calidad y trazabilidad de los procesos productivos en fábrica. Sin embargo, también se generan factores negativos o, al menos, nuevos retos: - incremento de los riesgos asociados a la manipulación y elevación de grandes elementos, a la compatibilidad dimensional y a las tolerancias de montaje; - mayor dependencia de la planificación fina de las secuencias de montaje; aparición de puntos críticos en las operaciones de anclaje y conexión; - mano de obra especializada y adaptada a estos nuevos procesos. - y necesidad de coordinar a un mayor número de empresas intervinientes (fabricantes, transportistas, montadores especializados, contratistas principales y subcontratistas tradicionales). La comunicación propone criterios para adaptar la coordinación de actividades empresariales y la figura de la coordinación de seguridad y salud a esta nueva realidad, abordando la integración temprana de la información de los fabricantes en el proyecto, la planificación preventiva específica de los procesos de montaje y la formación y adaptación de la mano de obra tradicional a los nuevos sistemas constructivos. La construcción prefabricada, correctamente gestionada, puede suponer una oportunidad para mejorar la seguridad y salud en obra, siempre que sus riesgos específicos se identifiquen, planifiquen y coordinen de forma adecuada desde las fases iniciales del proceso edificatorio, debiendo poner especial énfasis en formar a las nuevas generaciones en los nuevos procesos constructivos.
La comunicación que pretendemos presentar intenta analizar el impacto de la creciente implantación de sistemas prefabricados en edificación sobre la coordinación de la seguridad y salud en obra, poniendo el foco en los factores positivos y negativos que estos procesos introducen en la gestión preventiva. En un número cada vez mayor de obras, una parte relevante, varias fases o incluso la práctica totalidad del edificio se ejecutan mediante elementos prefabricados: - muros de contención y estructuras completas, - fachadas, - escaleras, - módulos de baño - y otros componentes principales. Esta evolución implica el traslado de trabajos que tradicionalmente se realizaban in situ a centros de producción externos, quedando en obra principalmente las operaciones de izado, montaje, ajuste y conexión de dichos elementos. Desde el punto de vista preventivo, este cambio presenta factores claramente positivos: - reducción de determinados riesgos ligados a trabajos en altura prolongados, a actividades húmedas o a condiciones ambientales adversas en obra; - mayor estandarización de procesos; posibilidad de definir y documentar procedimientos de montaje repetitivos desde la fase de proyecto; - y mejora potencial en el control de calidad y trazabilidad de los procesos productivos en fábrica. Sin embargo, también se generan factores negativos o, al menos, nuevos retos: - incremento de los riesgos asociados a la manipulación y elevación de grandes elementos, a la compatibilidad dimensional y a las tolerancias de montaje; - mayor dependencia de la planificación fina de las secuencias de montaje; aparición de puntos críticos en las operaciones de anclaje y conexión; - mano de obra especializada y adaptada a estos nuevos procesos. - y necesidad de coordinar a un mayor número de empresas intervinientes (fabricantes, transportistas, montadores especializados, contratistas principales y subcontratistas tradicionales). La comunicación propone criterios para adaptar la coordinación de actividades empresariales y la figura de la coordinación de seguridad y salud a esta nueva realidad, abordando la integración temprana de la información de los fabricantes en el proyecto, la planificación preventiva específica de los procesos de montaje y la formación y adaptación de la mano de obra tradicional a los nuevos sistemas constructivos. La construcción prefabricada, correctamente gestionada, puede suponer una oportunidad para mejorar la seguridad y salud en obra, siempre que sus riesgos específicos se identifiquen, planifiquen y coordinen de forma adecuada desde las fases iniciales del proceso edificatorio, debiendo poner especial énfasis en formar a las nuevas generaciones en los nuevos procesos constructivos.
The paper we intend to present seeks to analyse the impact of the growing implementation of prefabricated systems in building construction on health and safety coordination on site, focusing on the positive and negative factors that these processes introduce into preventive management. In an increasing number of construction projects, a significant part, several phases or even almost the entire building is executed using prefabricated elements: - retaining walls and complete structures, - façades, - staircases, - bathroom pods - and other main components. This evolution entails the transfer of work traditionally carried out in situ to external production centres, leaving mainly the lifting, assembly, adjustment and connection operations of these elements to be performed on site. From a preventive point of view, this change presents clearly positive factors: - reduction of certain risks linked to prolonged work at height, wet activities or adverse environmental conditions on site; - greater standardisation of processes; the possibility of defining and documenting repetitive assembly procedures from the design stage; - and potential improvement in quality control and traceability of factory production processes. However, it also generates negative factors or, at least, new challenges: - increased risks associated with the handling and lifting of large elements, dimensional compatibility and assembly tolerances; - greater dependence on detailed planning of assembly sequences; the emergence of critical points in anchoring and connection operations; - specialised labour adapted to these new processes; - and the need to coordinate a larger number of companies involved, including manufacturers, transport companies, specialised assemblers, main contractors and traditional subcontractors. The paper proposes criteria for adapting the coordination of business activities and the role of health and safety coordination to this new reality, addressing the early integration of manufacturers’ information into the project, the specific preventive planning of assembly processes, and the training and adaptation of traditional labour to the new construction systems. Properly managed, prefabricated construction can represent an opportunity to improve health and safety on site, provided that its specific risks are identified, planned and coordinated appropriately from the early stages of the building process, with particular emphasis on training new generations in the new construction processes.
The paper we intend to present seeks to analyse the impact of the growing implementation of prefabricated systems in building construction on health and safety coordination on site, focusing on the positive and negative factors that these processes introduce into preventive management. In an increasing number of construction projects, a significant part, several phases or even almost the entire building is executed using prefabricated elements: - retaining walls and complete structures, - façades, - staircases, - bathroom pods - and other main components. This evolution entails the transfer of work traditionally carried out in situ to external production centres, leaving mainly the lifting, assembly, adjustment and connection operations of these elements to be performed on site. From a preventive point of view, this change presents clearly positive factors: - reduction of certain risks linked to prolonged work at height, wet activities or adverse environmental conditions on site; - greater standardisation of processes; the possibility of defining and documenting repetitive assembly procedures from the design stage; - and potential improvement in quality control and traceability of factory production processes. However, it also generates negative factors or, at least, new challenges: - increased risks associated with the handling and lifting of large elements, dimensional compatibility and assembly tolerances; - greater dependence on detailed planning of assembly sequences; the emergence of critical points in anchoring and connection operations; - specialised labour adapted to these new processes; - and the need to coordinate a larger number of companies involved, including manufacturers, transport companies, specialised assemblers, main contractors and traditional subcontractors. The paper proposes criteria for adapting the coordination of business activities and the role of health and safety coordination to this new reality, addressing the early integration of manufacturers’ information into the project, the specific preventive planning of assembly processes, and the training and adaptation of traditional labour to the new construction systems. Properly managed, prefabricated construction can represent an opportunity to improve health and safety on site, provided that its specific risks are identified, planned and coordinated appropriately from the early stages of the building process, with particular emphasis on training new generations in the new construction processes.





