Las escaleras de mano, medios de acceso o puntos de trabajo, realizad vs legalidad, la lucha del CSS
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Fecha
2026Materia/s Unesco
Resumen
Una de las tareas más complejas del coordinador de seguridad y salud en las obras de construcción es conseguir que los distintos agentes intervinientes diferencien claramente cuándo una escalera de mano es un medio de acceso puntual y cuándo se está utilizando, de hecho, como puesto o plataforma de trabajo. Esta confusión habitual entre la práctica arraigada en obra y las exigencias legales dificulta la implantación de medidas preventivas eficaces. Aunque el marco normativo es claro —Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, Real Decreto 1627/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción, y Real Decreto 1215/1997 sobre equipos de trabajo—, el uso cotidiano de las escaleras de mano como “herramienta para todo” mantiene prácticas inseguras, especialmente cuando se emplean como lugar de trabajo prolongado, con trabajos manuales exigentes o con manipulación de cargas. Estas prácticas son tan habituales que el mero comentario de cambio muchas veces se trata como una broma. Hoy en día existe una amplia variedad de escaleras: simples, dobles, extensibles, transformables, con plataformas, con sistemas de estabilización, con barandillas, etc., reguladas por normativa técnica específica (por ejemplo, la serie UNE-EN 131), pero muchas veces nos limitamos a la típica escalera de tijera de 5 peldaños como solución para todo Esta diversidad, bien conocida y correctamente gestionada, permite seleccionar el medio de acceso o el equipo de trabajo más adecuado a cada tarea, reduciendo riesgos de caída en altura, sobreesfuerzos y posturas forzadas, y mejorando la ergonomía frente a usos tradicionales claramente obsoletos. La comunicación plantea, desde la óptica del coordinador de seguridad y salud, tres ejes principales:1. Clarificación de conceptos: cuándo la escalera es únicamente un medio de acceso y cuándo pasa a ser un puesto de trabajo, con los condicionantes legales y preventivos asociados a cada situación. 2. Criterios de selección y uso: altura, tipo de tarea, tiempo de exposición, necesidad de uso de ambas manos, manipulación de materiales, estabilidad y posibilidad de alternativas más seguras (andamios, plataformas de trabajo, PEMP (plataformas elevadoras móviles de personas), etc.). 3. Estrategias de coordinación y sensibilización: integración de criterios sobre escaleras en el Estudio/Estudio Básico de Seguridad y Salud, en el Plan de Seguridad y Salud, en la coordinación de actividades empresariales y en la formación e información a mandos intermedios y operarios. A través de esta comunicación se quiere plantear una línea de actuación práctica para que en obra se pueda reducir la brecha entre la “realidad de obra” y la legalidad vigente, utilizando la escalera de mano solo donde realmente procede y sustituyéndola, cuando sea necesario, por otros medios de trabajo más seguros y conformes a la normativa.
Una de las tareas más complejas del coordinador de seguridad y salud en las obras de construcción es conseguir que los distintos agentes intervinientes diferencien claramente cuándo una escalera de mano es un medio de acceso puntual y cuándo se está utilizando, de hecho, como puesto o plataforma de trabajo. Esta confusión habitual entre la práctica arraigada en obra y las exigencias legales dificulta la implantación de medidas preventivas eficaces. Aunque el marco normativo es claro —Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, Real Decreto 1627/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción, y Real Decreto 1215/1997 sobre equipos de trabajo—, el uso cotidiano de las escaleras de mano como “herramienta para todo” mantiene prácticas inseguras, especialmente cuando se emplean como lugar de trabajo prolongado, con trabajos manuales exigentes o con manipulación de cargas. Estas prácticas son tan habituales que el mero comentario de cambio muchas veces se trata como una broma. Hoy en día existe una amplia variedad de escaleras: simples, dobles, extensibles, transformables, con plataformas, con sistemas de estabilización, con barandillas, etc., reguladas por normativa técnica específica (por ejemplo, la serie UNE-EN 131), pero muchas veces nos limitamos a la típica escalera de tijera de 5 peldaños como solución para todo Esta diversidad, bien conocida y correctamente gestionada, permite seleccionar el medio de acceso o el equipo de trabajo más adecuado a cada tarea, reduciendo riesgos de caída en altura, sobreesfuerzos y posturas forzadas, y mejorando la ergonomía frente a usos tradicionales claramente obsoletos. La comunicación plantea, desde la óptica del coordinador de seguridad y salud, tres ejes principales:1. Clarificación de conceptos: cuándo la escalera es únicamente un medio de acceso y cuándo pasa a ser un puesto de trabajo, con los condicionantes legales y preventivos asociados a cada situación. 2. Criterios de selección y uso: altura, tipo de tarea, tiempo de exposición, necesidad de uso de ambas manos, manipulación de materiales, estabilidad y posibilidad de alternativas más seguras (andamios, plataformas de trabajo, PEMP (plataformas elevadoras móviles de personas), etc.). 3. Estrategias de coordinación y sensibilización: integración de criterios sobre escaleras en el Estudio/Estudio Básico de Seguridad y Salud, en el Plan de Seguridad y Salud, en la coordinación de actividades empresariales y en la formación e información a mandos intermedios y operarios. A través de esta comunicación se quiere plantear una línea de actuación práctica para que en obra se pueda reducir la brecha entre la “realidad de obra” y la legalidad vigente, utilizando la escalera de mano solo donde realmente procede y sustituyéndola, cuando sea necesario, por otros medios de trabajo más seguros y conformes a la normativa.
One of the most complex tasks of the health and safety coordinator on construction sites is to ensure that the different parties involved clearly distinguish when a portable ladder is a means of occasional access and when it is, in fact, being used as a workstation or work platform. This common confusion between entrenched site practice and legal requirements makes it difficult to implement effective preventive measures. Although the regulatory framework is clear —Law 31/1995 on Occupational Risk Prevention, Royal Decree 1627/1997 on minimum health and safety provisions on construction sites, and Royal Decree 1215/1997 on work equipment—, the everyday use of portable ladders as a “tool for everything” perpetuates unsafe practices, especially when they are used as a prolonged workplace, for demanding manual tasks or for handling loads. These practices are so common that even suggesting a change is often treated as a joke. Nowadays there is a wide variety of ladders: single ladders, double ladders, extension ladders, multi-purpose ladders, ladders with platforms, with stabilisation systems, with guardrails, etc., regulated by specific technical standards, such as the UNE-EN 131 series, but very often we limit ourselves to the typical five-rung stepladder as a solution for everything. This diversity, when properly understood and managed, makes it possible to select the most appropriate means of access or work equipment for each task, reducing risks of falls from height, overexertion and awkward postures, and improving ergonomics compared with clearly obsolete traditional uses. From the perspective of the health and safety coordinator, the paper sets out three main lines of action: 1. Clarification of concepts: when the ladder is merely a means of access and when it becomes a workstation, with the legal and preventive conditions associated with each situation. 2. Selection and use criteria: height, type of task, exposure time, need to use both hands, handling of materials, stability and the possibility of safer alternatives, such as scaffolding, work platforms, MEWPs (mobile elevating work platforms), etc. 3. Coordination and awareness-raising strategies: integration of ladder-related criteria into the Health and Safety Study/Basic Health and Safety Study, the Health and Safety Plan, the coordination of business activities, and the training and information provided to middle managers and workers. Through this paper, the aim is to propose a practical line of action so that, on site, the gap between “site reality” and current legislation can be reduced, using portable ladders only where they are genuinely appropriate and replacing them, when necessary, with safer work equipment that complies with the regulations.
One of the most complex tasks of the health and safety coordinator on construction sites is to ensure that the different parties involved clearly distinguish when a portable ladder is a means of occasional access and when it is, in fact, being used as a workstation or work platform. This common confusion between entrenched site practice and legal requirements makes it difficult to implement effective preventive measures. Although the regulatory framework is clear —Law 31/1995 on Occupational Risk Prevention, Royal Decree 1627/1997 on minimum health and safety provisions on construction sites, and Royal Decree 1215/1997 on work equipment—, the everyday use of portable ladders as a “tool for everything” perpetuates unsafe practices, especially when they are used as a prolonged workplace, for demanding manual tasks or for handling loads. These practices are so common that even suggesting a change is often treated as a joke. Nowadays there is a wide variety of ladders: single ladders, double ladders, extension ladders, multi-purpose ladders, ladders with platforms, with stabilisation systems, with guardrails, etc., regulated by specific technical standards, such as the UNE-EN 131 series, but very often we limit ourselves to the typical five-rung stepladder as a solution for everything. This diversity, when properly understood and managed, makes it possible to select the most appropriate means of access or work equipment for each task, reducing risks of falls from height, overexertion and awkward postures, and improving ergonomics compared with clearly obsolete traditional uses. From the perspective of the health and safety coordinator, the paper sets out three main lines of action: 1. Clarification of concepts: when the ladder is merely a means of access and when it becomes a workstation, with the legal and preventive conditions associated with each situation. 2. Selection and use criteria: height, type of task, exposure time, need to use both hands, handling of materials, stability and the possibility of safer alternatives, such as scaffolding, work platforms, MEWPs (mobile elevating work platforms), etc. 3. Coordination and awareness-raising strategies: integration of ladder-related criteria into the Health and Safety Study/Basic Health and Safety Study, the Health and Safety Plan, the coordination of business activities, and the training and information provided to middle managers and workers. Through this paper, the aim is to propose a practical line of action so that, on site, the gap between “site reality” and current legislation can be reduced, using portable ladders only where they are genuinely appropriate and replacing them, when necessary, with safer work equipment that complies with the regulations.





